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Podría decirse que la vida es una batalla constante. Al menos, así la veo yo. Sacar fuerzas de flaquezas para enfrentar las difíciles pruebas que se ponen enfrente es de valientes. Los que creen estar en el mundo simplemente para vivir lo que tienen que vivir, sin ir mas allá, sin luchar por ser mejores, sin enfrentarse a esa batalla de la que se trata vivir y, peor aun, sin soñar, son los típicos cobardes conformistas que sobran en el mundo.

Tener ideales, anhelos y metas que alcanzar no es pecado. Amar sinceramente a una persona y pensar en la posibilidad de estar con ella para siempre, tampoco lo es; compartir nuestra amistad con la esperanza de que los verdaderos amigos no fallan jamás, no es inocencia; esforzarse en el estudio para cosechar el éxito en el mañana, es deseo de superación; hacer una humilde oración, mientras se viaja en el bus, para pedir por las dificultades del hermano, con la plena convicción de que Dios nos atenderá, no es ingenuidad ; es tener compasión y capacidad de sentir el dolor de los demás. Es tener fe. Es soñar.

Lo que sí es pecado es dejar de soñar. El evitar sonreírle a la vida y desafiar al destino, por creer que lograremos ser lo que queremos y no lo que él nos imponga, podría ser el mayor fracaso humano. Pecar es dejarse derrotar por el mayor enemigo de los sueños: la realidad.

Si bien es cierto que en nuestros tiempos y en un país como el nuestro se vuelve difícil triunfar, tampoco es imposible. Lo verdaderamente imposible es encontrar en el mundo a alguien sin un solo problema. Se necesita de valor, coraje, fuerza y esperanza para vencerlos, para conseguir lo que deseamos y para convertir la realidad en la realidad que soñamos. Después de todo, si no pensamos en ganar, ¿para qué estamos en el juego?


Lo mejor que queda es creer. Ponerse en las manos del único ser que puede transformar el agua salada de este mar incierto en el que nadamos como peces, en agua dulce. Él lo puede todo, lo decide todo, lo hace todo, lo cambia todo.

4 comentarios:

Anaí Sorto dijo...

Me ha gustado mucho tu texto. Me hizo reflexionar bastante sobre mi forma de ser y actuar respecto al día a día. En ocaciones si es más fácil refugiarse en la fantasía que aceptar la cruel realidad, pero debemos tratar de ver lo bueno que la realidad nos ofrece, pues no todo es sufrimiento.Por otro lado, considero que el juego sería mucho más fácil y agradable si no hubieran tantos tramposos.

Carlos Torres dijo...

INTERESANTISIMO TEXTO.... estoy sumamente impresionado por tu manera de ver la vida y sobre todo de lamanera que la planteas, en realidad lo as dicho todo es exelente tu reflexion.. exelente texto..:-)

"†"≈†ÇǾĻ8†≈"†" dijo...

concuerdo en un 99.9% pahaz me llego ta bonito =)

Rebeca dijo...

Me gusta tu perspectiva optimista de la vida, Mirna :)
Espero que tus vivencias sean más agradables que desagradables. Tenés mucha esperanza y mucho por vivir... !Bien por eso!

Rebeca

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